miércoles, 7 de enero de 2009

Elogio de la Formación Profesional

Un problema con que se va a encontrar la 'nueva' Formación Profesional, dado su desprestigio actual, va ser la captación de jóvenes para comenzar carreras profesionales. Es necesario contagiar en ellos una atención positiva desde la que perciban las ventajas de unos estudios de corta duración, que, por otra parte, por la necesidad que existe de cubrir puestos de trabajo en este área, van a ser bien remunerados.
Hay que desterrar de la mente -primero de los progenitores, luego de los jóvenes- esa tendencia a llevar a cabo estudios superiores que un gran porcentaje no van a ser capaces de terminar, aunque el no poder llegar a todo no exime de avanzar hasta donde se pueda en otras direcciones y ello será posible con la FP, desde la que se sentirán realizados mediante su incorporación a la tarea laboral, capaz de servir y a la vez iluminar y orientar su quehacer, tangible en todos los órdenes de conquista personal.

Muchas cosas se realizan en la medida en que se desean, aunque el paso del proyecto a la realidad lleva su tiempo. Hay que imprimir en los futuros trabajadores una toma de conciencia para la materialización de esa presencia en una determinada actividad profesional, a la que debe llegar, con esfuerzo sí, pero también con la satisfacción de que va a ver más claro el alcance y las posibilidades de que ha sido dotado con una de estas titulaciones, de tal manera que le hará apto para enfrentarse a todos los problemas que el mundo actual pone en su camino: técnicos, de complejidad de estructuras y socialización de la vida, que tanto amenazan el sentido mismo de respeto a la persona. Hombre o mujer, metidos en la supervivencia, comprometidos con un trabajo serio y valorado que les permita tener la puerta abierta para acceder a la empresa y gozar la dimensión de persona que domina una determinada área del quehacer laboral y, como colofón, llegar a esa comunidad básica y trascendental a la que todos aspiramos: una familia propia.

L a FP es uno de los más poderosos antídotos contra el peligro moderno de un mal terrible: el paro, verdadera lacra que trasciende y coarta a las gentes en sus nobles aspiraciones. Leyendo a Eugenio D'Ors, (1882), me encuentro con un texto que voy a transcribir casi literalmente, porque me parece que me ayuda en mi tarea, tomándome la licencia de cambiar e intercalar algunas frases, para actualizarlo, en beneficio de lo que pretendo elogiar: «Los estudiantes que ya practican una actividad productora ejercen la vida. Se preparan larga y laboriosamente para tener una capacidad que les permita llevar adelante una tarea, y ello les hace en un orden determinado de funciones, superiores y distintos. Cuando alcancen la maestría de su oficio, se convertirán en aristócratas, en esa minoría selecta a que aspiraban. El mal de las modernas democracias está en que no se halla representado el espíritu de los titulados en FP, sean cuales fueren sus habilidades, a pesar de que sólo ellos resuelven los problemas que afectan a un elevado número de personas».

Continuaré luchando por dignificar la Formación Profesional, sacando a la luz las cosas que la favorezcan. Doy actualidad a algo que no debe desaparecer, por descuido, negligencia o ignorancia desdefiosa. La FP ha de renacer como el ave Fénix, de sus propias cenizas, para inmortalizar los oficios como cosa imprescindible, como algo perennemente necesario, vivo y trascendente. Y ello a través del sacrificio, el ansia de cooperación o la fuente redentora del esfuerzo.
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