lunes, 2 de marzo de 2009

¿Dónde está el empleo del futuro? Los trabajos después de la crisis

La crisis ha caído con todo su peso sobre el empleo, pero no ha afectado a todas las profesiones por igual. Este año se destruirán entre 1,5 y 2 millones de puestos de trabajo después de que durante el pasado se sumase otro millón de parados. Pese a todo ello, en España sigue sin cubrirse la demanda de determinados perfiles profesionales cuya presencia en el mercado laboral resulta decisiva para que la economía pueda remontar el vuelo. Pero, ¿dónde se están 'escondiendo' los empleos del futuro?.
Tecnologías y renovables son dos de los principales baluartes de empleabilidad en un horizonte no muy lejano. Sin embargo, el proceso no es fácil: además de una inversión cuantiosa —que hasta el momento se juzga insuficiente— y remontar puestos en la carrera en I+D+i desde el furgón de cola, España tiene que realizar profundas reformas de manera urgente en el mercado laboral, para salir de la pésima coyuntura que atraviesa. Los expertos aseguran que la crisis no puede ser excusa para retrasar la llegada de estas medidas puesto que el problema requiere una solución inmediata en favor de más de 3 millones de desempleados. Las vacantes sin cobertura en España acusan, sobre todo, la falta de formación. La mayor parte de este déficit corresponde a perfiles profesionales pertenecientes al sector servicios y que requieren una elevada especialización. Éste es, precisamente, uno de los motivos por los que su presencia en el mercado laboral resulta tan necesaria: estas carencias confesas equivalen a un cuerpo de profesionales cualificados que no se encuentran por ninguna parte pero que, en teoría, deben encaminar el crecimiento económico español tras la recesión, con mejores niveles de competitividad y de productividad.
La escasez de mano de obra se deja sentir, sobre todo, en cinco áreas: medioambiental y renovables, telecomunicaciones, sanidad, profesiones técnicas y educación. De arrastrarse las deficiencias actuales del mercado de trabajo, este déficit se agravaría sensiblemente tras la crisis, lastrando seriamente el proceso de recuperación. Como dato, los estudios laborales con proyecciones de 5 a 10 años como el realizado recientemente por la empresa de trabajo temporal Adecco, aseguran que los cambios demográficos y sociales podrían ampliar el número de puestos 'descubiertos'.

Los empleos que vienen

Las energías limpias cuentan con un gran potencial de crecimiento incentivado, además, por parte de las Administraciones Públicas. Sólo de forma directa, se estima que las ‘renovables’ creen 89.000 empleos y otros 100.000 indirectos en un futuro próximo. Pero el presente habla por sí sólo y este sector verde, generador de un 80% de trabajos fijos y que da empleo a más de la mitad de titulación superior —la mayoría ingenieros—, precisa hasta la fecha miles de plazas, una abultada demanda que no siempre se llega a cubrir. Otro sector al que la crisis no le sienta mal es el de telecomunicaciones. El déficit de profesionales de tecnologías de la información supondrá un reto mañana pero ya hoy el 58% de los ingenieros informáticos se ponen a trabajar antes de terminar la carrera.
La escasez de programadores, analistas, jefes de proyecto o técnicos de mantenimiento complicará la carestía profesional en pocos años: se estima que el número de alumnos matriculados en programas de formación, tanto universitaria como no universitaria, agrave su tendencia contractiva. En sanidad, más de lo mismo: la demografía impondrá nuevas necesidades de carácter gerontológico y asistencial que no pueden resolverse con el actual déficit de médicos y enfermeras. A esta situación habrá de sumarse la Ley de Dependencia cuya cobertura sólo puede garantizarse aumentando la plantilla con formación sanitaria, mínimo con 300.000 personas según cálculos del Gobierno. Asimismo la demanda de profesionales con cualificación técnica especializada (antigua Formación Profesional) goza hoy de pleno empleo (5% de desocupación). En un horizonte próximo, instaladores de sistemas de climatización, servicios de limpieza y de seguridad requerirán engrosar sus plantillas y cada vez con mayor especialización en sus respectivos sectores. Precisamente la elevada formación así como la ausencia de personal de estas características tan especializadas, ya supone la primera traba en el camino. Mientras los empleadores buscan expertos en tratamiento de residuos nucleares, expertos en forfaiting, mistery shopper o técnicos en biomasa, lo cierto es que no existen instituciones académicas preparadas para formar a los integrantes de las nuevas profesiones o nuevos yacimientos de empleo, y los centros que se encargan de su enseñanza forman parte de los planes ‘no reglados’, es decir, con garantía privada y sin certificación del Ministerio de Educación. Cabe prever que la educación será otro de los grandes ejes sobre los que se asienten las salidas profesionales del futuro, si bien, al sistema formativo se le pide más especialización y la incorporación de algunas de las enseñanzas no regladas que, sin gozar del amparo oficial, se han convertido en el salvavidas laboral para miles de personas en España.
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