martes, 27 de abril de 2010

¿Cuáles son las competencias profesionales más importantes?


La incorporación a la nueva economía, la mejora de la empleabilidad y la adaptación o inserción a un mercado de trabajo que cambia a gran velocidad no se podrá desarrollar por parte de un o una profesional si sólo se plantea el objetivo de adquirir un conjunto de conocimientos y destrezas a través de un sistema de formación reglada de tipo medio o superior y de su formación continua. Por mucho que valoremos la importancia de la formación dirigida a la adquisición de conocimientos técnico-científicos y culturales, hay una serie de competencias clave que se asocia a conductas y actitudes de las personas. Estas competencias se denominan transversales porqué afectan a muchos sectores de actividad, a muchos lugares de trabajo y, lo que es más relevante, están muy en sincronía con las nuevas necesidades y las nuevas situaciones laborales. Estas actitudes que conforman las competencias clave de los profesionales del presente y el futuro y deben incorporarse en el currículum de la formación profesional como elementos identificadores de una actitud profesional adecuada a los tiempos modernos.


1. La primera de las capacidades clave es la capacidad de resolución de problemas, es decir, la disposición y habilidad para enfrentarse y dar respuesta a una situación determinada mediante la organización y/o aplicación de una estrategia o secuencia operativa -identificación del problema, diagnóstico, formulación de soluciones y evaluación- definida o no para encontrar la solución.


2. La capacidad de organización del trabajo que es la disposición y habilidad para crear las condiciones adecuadas de utilización de los recursos humanos o materiales existentes pera desarrollar las tareas con el máximo de eficacia y eficiencia.


3. La capacidad de responsabilidad en el trabajo es la disposición para implicarse en el trabajo, considerándola la expresión de la competencia profesional y personal.


4. La capacidad de trabajar en equipo es la disposición y habilidad para colaborar de manera coordinada en la tarea realizada conjuntamente por un equipo de personas para conquistar un objetivo propuesto.


5. La capacidad de relación interpersonal. Se trata de la disposición y habilidad para comunicarse con los otros con el trato adecuado, con atención y simpatía. Es la capacidad de relación interpersonal y la habilidad para comunicarse con los otros con el trato adecuado, con atención y simpatía.


6. La capacidad de autonomía es decir, la capacidad de realizar una tarea de forma independiente, ejecutándola de principio hasta el final, sin necesidad de recibir ninguna ayuda o apoyo. Esta capacidad de trabajar de forma autónoma no quiere decir, no obstante, que en ciertas etapas o tareas concretas el profesional no pueda ser asesorado.


7. La capacidad de iniciativa o habilidad y disposición para tomar decisiones sobre propuestas o acciones. Si estas propuestas van en la línea de mejorar el proceso productivo, el servicio a los clientes o el producto, podríamos estar ya hablando de la capacidad de innovación. Por lo tanto, es imprescindible que el profesional incorpore en sus métodos y en su tiempo formativo el interés por fomentar estas habilidades y disposiciones. Estas competencias se adquieren y perfeccionan mediante la formación y el entrenamiento.


Habría que hablar de tres competencias más, la competencia lingüística que se antoja fundamental en un mundo globalizado y la competencia tecnológica mediante la que se adquieren, no solo los conocimientos necesarios para el trabajo con TIC, sino las habilidades suficientes para trabajar la tecnología en un entorno muy cambiante y en permanente evolución. la tercera competencia a tener en cuenta es la competencia para trabajar con información en la que cuentan las habilidades para encontrar y procesar la información necesaria para desarrollar una profesión.


Algunos autores hablan de enseñar a la gente a desaprender, porque desaprender significa aceptar que lo que no sabes no vale, … una actitud nueva que tiene que crearse, una actitud de renovación, de flexibilidad, de relativismo respecto de determinados conocimientos.


El proceso de formación de una persona, de desarrollo de su profesión, deberá permanecer a lo largo de toda su vida activa y la adquisición de una parte fundamental de esta información será en lenguaje audiovisual y no escrito. Parece que ya no es tan necesario saber muchas cosas como entender que lo importante es saber aprenderlas en el momento en que las necesitemos.
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