martes, 15 de noviembre de 2011

Cómo adaptarse a los cambios. Algunas estrategias

La resiliencia es un concepto que nace originalmente es del campo de la física. Es la capacidad de los materiales de volver a su forma original, cuando han sido forzados a cambiar o deformarse. En la psicología más tradicional, la resiliencia señala la capacidad humana de enfrentarse a las adversidades de la vida, superarlas y salir de ellas fortalecido o, incluso, transformado, en vez de frustrado o debilitado, indica el experto español Virginio Gallardo Yebra.

El estudio de la resiliencia se ha potenciado durante los últimos asociado a una de las corrientes más potente de la psicología: la psicología positiva. En otras palabras, sería la capacidad de adaptarse al cambio, algo ya tan conocido por todos nosotros que no necesita un espacio más de texto para ser explicado.

No obstante, como suele suceder en la mayoría de las prácticas de la psicología su interés por el mundo de la empresa o el desarrollo profesional es más bien escaso, comparada con el interés de otros colectivos, dice el autor del blog supervivenciadirectiva.com.

En la Era de la Innovación la resiliencia deviene como la clave para soportar los desafíos de transformación y cambio ante un entorno cuya única característica segura es la dificultad de manejar un amplio abanico de fuerzas y tendencias impredecibles.

Entonces, cuáles son las siete claves de las personas resilientes. Según Gallardo Yebra, se definen del siguiente modo:

• Autocontrol: aprender a conocernos, aceptarnos y valorarnos de manera realista y comprensiva que puede estar facilitada por la introspección.


• Locus (lugar) de control interno: permite hacerse responsable de lo que nos sucede, sentir que controlamos nuestra vida y actuamos en consecuencia, no depositas esperanzas sólo en factores externos.


• Desarrollar una equilibrada autoestima: autoconfianza, autoimagen positiva/equilibrada (aspectos positivos/negativos) y sentido humor: mirada positiva y estar abiertos a las infinitas posibilidades que se nos abren (pensamiento positivo).


• Motivos para actuar/vivir: se alimentan de pasiones o vocación. Orientan la energía hacia el talento y el bienestar en aquello que nos gratifica y sobre lo que tenemos habilidad o dominio. Incluso Sentido de trascendencia /espiritualidad/ coherencia que permite darle significado a la actuación.


• Flexibilidad: creatividad para movilizar nuevos tipos de recursos para la solución de problemas, aceptan el cambio como parte esencial de la propia vida que viven; es decir, de su propia existencia. La iniciativa en nuevos comportamientos también suele asociarse.


• Orientación al logro y perseverancia: buscan mejorar sus comportamientos de forma continua, actuando con energía para poder conseguirlos. La energía que dedican a lo consecución de sus objetivos es base del éxito en su consecución.


• Equilibrio afectivo y relaciones personales positivas: personas con vínculos afectivos sólidos, empatía elevada y manejo adecuado de las relaciones interpersonales que permiten tener redes sociales que proporcionan sentido de pertenencia y ayuda concreta.


Empatía


"Probablemente es un entorno profesional como el empresarial, y especialmente el entorno directivo si hablamos de liderazgo, deberíamos añadir otros factores relacionados con aspectos más cognitivos como visón estratégica u otros relacionados con competencias de empatía organizacional que no aparecen en estos estudios más básicos la mayoría de ellos referido a jóvenes y adolescentes", aclara el especialista.


Y esto es un reto para los líderes, transformar la realidad, que requiere un complejo equilibrio vital que armoniza lo racional y lo emocional, lo interior y lo exterior, lo material y lo espiritual. Consiste en entender que lo que nos hace más resistentes es nuestra flexibilidad de cambiarnos constantemente cómo única forma de seguir siendo nosotros mismos


Mientras que no consigamos líderes resilientes no habrá organizaciones con culturas innovadoras, porque ellos serán el freno del cambio y este es el pecado más obsceno que cualquier organización se podrá permitir, por que básicamente equivale a firmar su propia acta de defunción.


En realidad el arte de la resiliencia es el arte de desaprender y volver atrás: debemos tener enorme cuidado con lo que aprendemos por que después nos cuesta mucho olvidarlo y volver atrás para reprender. Este proceso de desaprendizaje es complejo por que se deben detectar las cosas que no debo cambiar e incluso debo profundizar y desarrollar, se debe tener el control y el coraje para cambiar las que si debo cambiar, pero sobretodo una especial inteligencia para distinguir entre ambas, finaliza el experto español.



























































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