martes, 27 de noviembre de 2012

Preocupación por la fuga de cerebros

Hay una seria preocupación por la fuga de cerebros. Ingenieros, médicos, enfermeros y enfermeras, arquitectos que no encuentran trabajo en España y que se van a otros países, desde Inglaterra, Portugal o Alemania a los países del Golfo. Iba a decir que les ofrecen mejores condiciones de trabajo, pero creo que basta con decir que les ofrecen trabajo, algo que en España es hoy casi un bien escaso. Es duro, porque hay que dejar atrás muchas cosas, porque nunca nadie sabe si va a volver, y también porque los ciudadanos hemos invertido sumas cuantiosas en formar a estos profesionales y cuando ya están preparados no encuentran trabajo.
 
Hace pocos días una empresa convocaba un concurso para 150 plazas de especialistas de grado medio. Se presentaron 22.500 y eligieron, creo recordar, a 1.500 por sorteo porque era imposible examinar a todos. La oferta es altísima y la demanda inexistente. En el sector universitario, es peor y la culpa es nuestra porque una falsa progresía ha hecho que vayan tres veces más estudiantes a la Universidad que a la Formación Profesional y que, además, la Universidad fuera -ya no lo es tanto- prácticamente gratis para todos los universitarios sin ningún control ni sobre el rendimiento ni sobra la capacidad económica de los aspirantes.
 
El coste medio de una titulación universitaria está en unos 6.000 euros anuales. Hasta este curso, el Estado -usted y yo, tengamos o no hijos en la Universidad- pagaba una media de más de 5.000 euros. Si esta cantidad se multiplica por el casi millón y medio de universitarios, estamos hablando de 8.000 millones de euros. Si añaden las becas y el dinero destinado a financiar, aunque sea de manera muy escasa, los másteres, subimos por encima de los 10.000 millones de euros. Pero si le sumamos los costes del fracaso escolar -elevadísimo en la Universidad- y el hecho de que los estudiantes que no abandonan, tardan una media de seis años en terminar carreras de cuatro años, la cifra crece más. Es injusto pagar un euro por receta y absolutamente injusto pagar una tasa para poder pleitear, pero también lo es financiar la Universidad a quien no la aprovecha o a quien puede pagársela.
 
Y, aunque seguramente, la corriente mayoritaria es otra, creo que este mundo global en el que vivimos va a exigir estudiar en más de un lugar -y no sólo del mismo país- y trabajar en muchos países. El capital humano tendrá que desplazarse donde haya trabajo. Aunque no nos guste. Sobre todo si no hay un modelo económico e industrial propio, si no se potencia la investigación, la I+D+ i. Competimos con gigantes y nos movemos -eso es hoy la Universidad, sin competencia, sin estímulos, sin autonomía, encerrada en sí misma- como pigmeos. Y ese sistema ineficiente y nada equitativo nos cuesta 10.000 millones de euros y acaba sirviendo a otros
 
Fuente: europapress
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