jueves, 23 de abril de 2015

Los líderes empresariales europeos apelan a la transformación de modelos de negocio

Un nuevo estudio de A.T. Kearney afirma que los líderes empresariales europeos apelan a la transformación como fórmula para hacer frente al anémico crecimiento del 0,8% que se prevé. El estudio de A.T. Kearney ha entrevistado a 831 directivos europeos acerca de la competitividad: casi el 75% afirma que la competencia en su sector es fuerte o muy fuerte y dos tercios prevén un aumento de la presión competitiva. Asimismo, el 55% prevé una mejora de la competitividad de las empresas europeas y cree que las empresas europeas será capaces de sortear las tormentas macroeconómicas.
Otro de los aspectos destacados es que las grandes empresas y las que aplican activamente iniciativas de transformación tienen las perspectivas más positivas:
Las empresas con un enfoque más integral para la mejora de los diferentes elementos de su modelo operativo, como organización, procesos, tecnología, presencia geográfica, cultura de empresa y capacidades de sus empleados, tienen una percepción mejor de su posición competitiva. Cuanto más centran sus esfuerzos en lograr el equilibrio adecuado entre ser fuertes, ágiles y eficientes, más positivas y confiadas se sienten sobre su éxito futuro. De ahí que el 75% de las empresas que realizan una transformación integral tenga una actitud positiva hacia el futuro.
En cuanto a divisiones entre norte y sur a la hora de transformar los componentes “intangibles” tales como las capacidades y la cultura, el doble de las empresas británicas y nórdicas incluye la cultura en comparación con las empresas de la Península.

Tras años de reducción de costes para ser más eficientes, las empresas descubren el poder de sus capacidades: el 40 % aspira a fortalecerse con proyectos de transformación; sólo el 31% trata de recortar costes y el 29% intenta agilizar sus procesos.
Cabe destacar que los directivos coinciden en los beneficios de una transformación integral pero sólo el 10% la ha puesto en marcha. La capacidad de alinear todos los componentes de una empresa y equilibrar fortaleza, agilidad y costes, determinarán el futuro de la competitividad europea.
La consultoría estratégica global A.T. Kearney ha publicado un estudio sobre cómo contemplan las empresas europeas su posición competitiva y las medidas que han adoptado para mejorarla. El estudio muestra que la competitividad de una empresa depende directamente de cómo enfoca la transformación de su modelo operativo y de que encuentre un equilibrio entre fortalecer sus capacidades, su respuesta al mercado y obtener ventajas de la reducción de costes. 
La baja tasa de crecimiento a causa de la crisis financiera y económica y la aparición de competidores mundiales capaces de evolucionar con rapidez, han aumentado la presión sobre las empresas europeas. Por ejemplo, según un estudio que publicó A.T. Kearney hace varios meses, el sector europeo de alta tecnología está en peligro, con consecuencias potencialmente graves. “Esos resultados despertaron nuestra curiosidad por otros sectores”, explica el Eugenio  Prieto, presidente de España y Portugal. “¿Notan los líderes de estas empresas las presiones y, en tal caso, cómo responden a ellas?”
En el nuevo estudio, A.T. Kearney preguntó a 831 líderes empresariales, de diversos países europeos y sectores, sobre su situación competitiva y cómo pensaban que iba a evolucionar, así como sobre sus enfoques a cinco componentes clave de sus modelos operativos, y a tres factores de salud de la empresa. Las categorías pertenecen al marco Fit Transformation™ de A.T. Kearney, que ayuda a las empresas a identificar los factores internos de éxito para el posicionamiento competitivo.
De los cinco componentes del modelo operativo —tecnología, procesos, organización y gobernanza, configuración de recursos, y capacidades y cultura— las empresas tienden a centrarse en los tres primeros, que los autores del estudio consideran “tangibles”, frente a los dos últimos, más intangibles e infrarrepresentados.  
"Pero aquí dimos con la clave: el 75% de las empresas que trataba cuatro o cinco componentes, tenía una actitud positiva hacia su competitividad, mientras que menos del 20% de las que no abordaba ninguno, compartía esa positividad”, afirma Eugenio Prieto. Lo mismo sucedía con los tres elementos de salud corporativa —capacidades enrraizadas (“ser fuertes”), capacidad de respuesta al mercado (“ser ágiles”) y ventajas de coste estructurales (“ser eficientes o lean”): cuantos más trataba una empresa, más positiva se sentía sobre el éxito futuro. Todas ellas percibían el valor del equilibrio entre los tres elementos, que el estudio también llama objetivos de transformación, pero sólo el 10% había incluido todos en los tres últimos años.
Aunque la palabra “transformación” está de moda, el estudio resalta su importancia pragmática. Añade Prieto, “Para tener éxito, se necesita tener una estrategia y hacer que funcione. Trasladar los objetivos estratégicos al modelo operativo es el enfoque del marco de transformación Fit Transformation de A.T. Kearney. Este estudio confirma nuestra experiencia: emprender y ejecutar brillantemente la tarea de la transformación es esencial para la competitividad futura”.
A pesar de los titulares sobre la difícil situación de la economía europea, los directivos confían en su capacidad para enfrentarse a los problemas económicos y competir con otras regiones. De hecho, el 55% de los entrevistados prevé la mejora de todas las empresas europeas (y no sólo de la suya). Después de años de recortes de costes, las empresas se han dado cuenta de que ahora necesitan centrarse en mejorar su fortaleza y su agilidad. 

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