jueves, 24 de octubre de 2013

Informe de la UNESCO: Reflexiones sobre Gestión de Conocimiento Cultura y Desarrollo en América Latina

Desde su puesta en marcha en 2006, el Fondo para el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (F-ODM) se ha convertido en una iniciativa emblemática, que pone de manifiesto la importancia de los vínculos entre la cultura y el desarrollo. 
 
El Fondo ha dado apoyo a 18 Programas Conjuntos de Cultura y Desarrollo en todo el mundo, cada uno de los cuales se ha centrado en sostener el diálogo intercultural, la diversidad cultural y sus expresiones, el patrimonio cultural y las industrias culturales. Todos han procurado aumentar las oportunidades de desarrollo social y económico y mejorar la comprensión intercultural. Esos programas han llegado a los Gobiernos, las autoridades locales y la sociedad civil para demostrar el poder de la cultura en favor del desarrollo. Las autoridades y las comunidades locales han sido actores clave y, sobre todo, las primeras beneficiarias de cada programa. 
 
Las Naciones Unidas han actuado de consuno en torno a cada programa. Hemos integrado nuestros esfuerzos con las autoridades nacionales para afinar nuestro impacto en las instituciones y las comunidades. Hemos trabajado con grupos indígenas y étnicos y obtenido la participación de las mujeres y de los jóvenes. “Unidos en la acción” ha sido el eje de la experiencia del F-ODM, que ha tratado de sacar el mayor provecho posible de los puntos fuertes de cada una de las instituciones de las Naciones Unidas para obtener un marco común de acción de valores y objetivos que aseguren el máximo impacto. 
 
El resultado es una plataforma mundial de acción más sólida, lo cual también ha significado una mayor creatividad y una innovación más nítida. Cada programa ha arrojado resultados sobre el terreno, subrayando ante las autoridades y las comunidades locales la importancia de la cultura para el desarrollo social y económico. El impacto también han sido mundial. La experiencia del F-ODM ayudó a que se reconociera la contribución de la cultura a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y al desarrollo en el documento final de 2010 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Además sentó las bases para que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobara el 20 de diciembre de 2010 una Resolución sobre la cultura y desarrollo en la que se subraya el papel de la cultura para el desarrollo sostenible y la consecución de los objetivos nacionales e internacionales de desarrollo. El poder de la cultura importa todavía más si cabe en una época de crisis económica mundial. 
 
Debemos basarnos en lo que hemos aprendido para comprender y aprovechar este potencial, es decir, que tenemos que captar la experiencia de los 18 programas de cultura y desarrollo del F-ODM. En su condición de Coordinadora de la ventana temática Cultura y Desarrollo del F-ODM, la UNESCO encabezará la experiencia de aquel en materia de gestión del conocimiento para recabar conocimientos y tender puentes en la comunidad del desarrollo, a fin de planear actividades futuras más sólidas. Esta publicación forma parte de nuestro compromiso con el aprendizaje. Aporta una lectura regional y país por país del impacto de la cultura sobre el desarrollo. Expone los éxitos y los desafíos de la aventura del F-ODM. Muestra desde dentro las vidas en las que ha influido sobre el terreno y destaca los logros alcanzados en el campo de las políticas.
 
 Cada uno de los programas del F-ODM ha demostrado cómo pueden las Naciones Unidas apoyar con buenos resultados a personas y comunidades de todo el mundo para que aprovechen lo mejor posible su patrimonio y sus expresiones culturales para el desarrollo sostenible y la cohesión social. Nuestra conclusión es clara: la cultura es un componente fundamental del desarrollo sostenible en sus dimensiones, economica, social, ambiental y humana. 
 
En tanto que conjunto de características espirituales, materiales, intelectuales y emocionales distintivas de la sociedad o de un grupo social, la cultura enmarca las condiciones de un enfoque del desarrollo centrado realmente en lo seres humanos. En estos momentos en que el mundo participa en el debate de la agenda ODM post-2015, debemos situar la cultura en el centro mismo de la política de desarrollo. Es una inversión esencial en el futuro del mundo.


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